lunes, 12 de enero de 2009

Feliz cumpleaños, Cuba

Miguel Bonasso.

Cuba fue el último país latinoamericano que se independizó del colonialismo
español, pero el primero que se liberó del neocolonialismo norteamericano.
Una singularidad histórica que muchos "observadores" no tienen en cuenta al
trazar el balance de cincuenta años de revolución. Si en alguna latitud del
tiempo y del espacio se encarnó la metáfora de David y Goliat, fue en esa
isla de 110 mil kilómetros cuadrados situada a 80 millas náuticas del
imperio más poderoso de la historia.

Es deshonesta y parcial cualquier evaluación de lo que han significado, para
Cuba y para el mundo, estos 50 años de gesta revolucionaria, sin tomar en
cuenta esas circunstancias históricas y geográficas. En los años oscuros del
pretendido "fin de la historia" no pocos intelectuales de izquierda,
moralmente derrotados por la implosión de la Unión Soviética y el fracaso
del llamado "socialismo real" en el este europeo, se cebaron en los errores,
las desviaciones y aun los fracasos del modelo, para justificar su rendición
ante el discurso único reinante: aquel Consenso de Washington que tenía como
pilares la economía de mercado y la democracia "a la americana", que es la
forma posmoderna de la "pax romana". Algunos consideraron que lo "maduro y
realista" era poner el acento en la crítica de los aspectos más
cuestionables. Otros -el paradigma sería el mexicano Jorge Castañeda-
optaron lisa y llanamente por pasarse de bando. Por suerte, hubo quienes,
desdeñando el riesgo mediático de ser calificados como anticuados,
cuadrados, sectarios, serviles o francamente "totalitarios", optamos siempre
por asumir y defender a Cuba y su Revolución, conscientes de que al hacerlo
no sólo rescatábamos la formidable lucha del pueblo antillano por su
dignidad nacional, sino también nuestra propia dignidad como
latinoamericanos.

La simple supervivencia de la Revolución Cubana nos da la razón. Esa
supervivencia, que superó invasiones, bloqueos, amenazas nucleares, sabotaje
a la producción, terrorismo contra aviones civiles, hoteles y embajadas,
atentados contra Fidel, el desplome del bloque soviético, el hambre del
Período Especial, los desastres naturales y la perfidia o la cobardía de no
pocos jefes de Estado, no es un fenómeno meteorológico, una curiosidad
histórica o el producto -como dicen los macartistas- de una tiranía impuesta
a sangre y fuego contra la presunta voluntad de las mayorías. Es el
resultado lógico de una combinación única entre un líder excepcional como
Fidel Castro, tres generaciones de cuadros revolucionarios comprometidos
hasta el tuétano con los valores morales de la lucha y un pueblo altivo, a
la vez sufrido y alegre, profundamente solidario con todos los pueblos del
mundo, que se negó siempre a cambiar su identidad por un plato de lentejas.

Ni La Habana ni los otros centros urbanos de Cuba vieron jamás carros
hidrantes, policías con escudos y garrotes y ese paisaje brumoso y aterrador
de los gases lacrimógenos, que se reitera hasta la náusea en tantas
latitudes de la Tierra. Cuando en La Habana Vieja se produjo una ruidosa
protesta, el viejo Comandante llegó en su "yipi", con la custodia
inteligentemente desarmada por él mismo y se bajó para discutir mano a mano
con los manifestantes. Que no eran ciertamente, esas millonarias multitudes,
que yo he visto desfilar en el Malecón habanero, cada vez que desde la
Oficina de Intereses de Estados Unidos se lanzaban escandalosas
provocaciones contra la soberanía cubana. Quisiera saber cuántos jefes de
Estado estarían en condiciones de hacer otro tanto.

Cuba no es ciertamente la Arcadia, ni el Paraíso. Existen desigualdades,
sueldos y jubilaciones bajos, escaseces producto del bloqueo de Estados
Unidos y carencias producto de errores, eventuales inmoralidades y conductas
burocráticas, una juventud que da por hecho el piso básico conquistado por
la revolución en materia de salud y educación y exige un consumo mayor y más
sofisticado, hay jineteras y lúmpenes, pero no hay chicos de la calle, ni
prostitución infantil, ni mendicidad organizada. Hay problemas de vivienda,
pero las ciudades no están percudidas como las nuestras por los miserables
de Victor Hugo, que duermen en los portales o bajo los puentes, cartoneros
que habitan sucuchos de cartón a la puerta de los edificios públicos. Todos
saben leer y leen. Es el país con más estudiantes universitarios de América
y probablemente del mundo, en relación con el total de la población. Sus
médicos, sus enfermeras, viajan a cualquier rincón de la Tierra, como
ocurrió en el terremoto de Pakistán, para mitigar el dolor humano ante
tantas tragedias históricas y naturales. Sus oftalmólogos han operado a
millones de latinoamericanos de cataratas y pterigium en la "Operación
Milagro". Sus alfabetizadores han contribuido decisivamente a desterrar el
analfabetismo en Venezuela y Bolivia.

No es una sociedad angélica, ciertamente. Eso no existe sobre la faz de la
Tierra. Es una sociedad humana. Contradictoria, quejosa como todas, con
muchas asignaturas pendientes como las irritantes desigualdades entre
nativos y extranjeros, pero con una convicción profundamente arraigada en la
inmensa mayoría de la población: no quieren regresar al pasado neocolonial.
La inmensa mayoría de los cubanos, de todas las generaciones, están
dispuestos a defender la Isla al precio de su vida. Por algo será.

Es obvio que en este tema no pretendo ser "objetivo" al estilo de los
"observadores": amo a Cuba, he vivido en Cuba, fui beneficiario -en una
tragedia personal- de esa solidaridad sin retaceos que brindan los cubanos,
he disfrutado de muchas horas de conversación con que me honró Fidel y otros
cuadros de la Revolución, como Raúl Castro, Felipe Pérez Roque, Abel Prieto,
Ricardo Alarcón y tantos otros. Siento y lo digo con todas las letras, que
es la sociedad más humanista de las muchas que he conocido. Siento y lo
digo, que si hoy vemos tantos presidentes latinoamericanos comprometidos con
la integración de América Latina, el gratificante fenómeno se debe en gran
medida a la existencia y la acción tenaz de Cuba y su liderazgo. Hugo
Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, son hijos dilectos y
directos de la Revolución Cubana.

Dos intelectuales españoles lo afirmaron certeramente en un libro reciente:
los líderes de la Revolución, Fidel, el Che, Raúl, Celia, Camilo, coinciden
con los grandes patriotas latinoamericanos del siglo XIX en reivindicar el
principio básico de los pensadores de la Ilustración: la obsesión por educar
al soberano, la convicción raigal de que un pueblo ignorante jamás podrá ser
un pueblo libre. 

jueves, 8 de enero de 2009

"Bienvenida" Cuba en América Latina

(fuente MSN)
Con las visitas de varios presidentes de la región, la isla continúa su reintegración a la región. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, inicia este jueves su primera visita oficial a Cuba, durante la que firmará acuerdos bilaterales con su contraparte cubano, Raúl Castro.

La visita de Correa -que permanecerá en la isla hasta el sábado- se produce poco después de una gira del presidente panameño, Martín Torrijos, y pocos días antes de que la presidenta argentina, Cristina Fernández, realice la primera visita de un mandatario de ese país a Cuba desde 1986.
También la presidenta chilena, Michelle Bachelet, tiene previsto un viaje a la isla en pocas semanas. Con estas visitas, Cuba parece reintegrarse por la puerta grande al continente latinoamericano tras incorporarse al Grupo de Río a fines de 2008.
Nuevos cambios
El mes pasado en Salvador de Bahía, Brasil, Raúl Castro fue recibido con los brazos abiertos por sus homólogos del continente, los que en masa aplaudieron la integración y se pronunciaron por el levantamiento del embargo de Estados Unidos contra Cuba.
Allí mismo se anunciaron los viajes presidenciales, mientras otros mandatarios pedían el regreso de La Habana a la Organización de Estados Americanos (OEA), de donde fue expulsada en los años 60. Sin embargo, la oferta fue rechazada en la cumbre por el propio Raúl Castro.
Evidentemente en el continente se han operado grandes cambios políticos desde la época en que todos los países -excepto México- rompieron relaciones diplomáticas con Cuba, sumándose a la política de aislamiento promovida por EE.UU.
Durante los últimos años, gobiernos de izquierda, con diferentes tonalidades, ganaron las elecciones en varios países latinoamericanos. Muchos de los actuales dirigentes de la región tienen estrechas relaciones con Cuba desde el triunfo mismo de la Revolución.
Un referente
"La isla" -como se le conocía entre la militancia latinoamericana- fue, durante las dictaduras militares, campo de entrenamiento, fuente de apoyo político y económico, hospital y refugio para toda la izquierda del continente. Durante los últimos años los gobiernos de izquierda de la región han recibido el apoyo sanitario de la mayor de las Antillas, miles de médicos cubanos han sido enviados para trabajar en las zonas más pobres, en aquellas donde más falta hacen galenos.
Además, Fidel Castro creó la Escuela Latinoamericana de Medicina donde se gradúan cada año dos mil jóvenes pobres del continente y a la par se realizan en América Latina cientos de miles de operaciones gratuitas para devolver la vista a enfermos de cataratas.
El canciller ecuatoriano, Fander Falconí, acaba de expresar que Cuba es un referente. "Los avances en indicadores como el de esperanza de vida al nacer, los accesos a salud y educación, son el resultado de políticas de Estado que han instituido la solidaridad, la justicia social y el respeto a los derechos fundamentales de la población", afirmó.
Así las cosas, no es de extrañar que la mayoría de los presidentes hayan rechazado la invitación a reunirse con los disidentes, tal y como han hecho prácticamente todos los políticos que visitaron Cuba durante el año 2008, incluyendo a los de la Unión Europea.
"De igual a igual"
Pero el apoyo a Cuba va mas allá de saldar una deuda, para los países de la región significa además demostrar su independencia frente a EE.UU., un vecino que ha intervenido muchísimo en la política del continente, incluso con invasiones militares. En estos momentos, además muchos vislumbran la posibilidad de una reformulación de las relaciones de Washington con Cuba por lo que la mayoría de los presidentes de la región se han pronunciado contra el embargo económico de EE.UU.

El presidente electo de EE.UU., Barack Obama, se mostró dispuesto a conversar con Raúl Castro, sin embargo también expresó antes de las elecciones que no normalizará las relaciones con Cuba, "hasta que empiece a ver algunos progresos". La respuesta cubana provino del propio Raúl Castro quien dijo públicamente que las conversaciones debían ser de igual a igual y que no habría gestos unilaterales de Cuba. "Gesto por gesto" sentenció el mandatario y agregó que no estaba apurado.

Las estrategias para apoyar este diálogo varían, desde la de Luis Ignacio Lula da Silva, que se ofrece como mediador, hasta la de Evo Morales, que propuso retirar a todos los embajadores de Washington si la Casa Blanca no elimina el bloqueo económico. En lo que todos parecen estar de acuerdo es en la necesidad de presionar políticamente a Washington, dándole a entender al presidente Barack Obama que la solución del diferendo con Cuba sería recibida como un gesto positivo hacia América Latina.

miércoles, 7 de enero de 2009

Cuba será el país mas envejecido de América Latina en dos décadas

(fuente MSN)
Cuba será el país mas envejecido de América Latina y el Caribe dentro de dos o tres décadas, superando a Argentina y Uruguay, con quien comparte en la actualidad la vanguardia de ese índice, señala un estudio de varias instituciones estatales.

"Dentro de dos o tres décadas, Cuba será el país más envejecido de América Latina y el Caribe", dice el documento publicado en internet por la Oficina Nacional de Estadísticas y el Centro de Estudios de Población y Desarrollo.

Para redactar el informe, los investigadores comprobaron que la estructura poblacional y la dinámica de la fecundidad, la mortalidad y las migraciones "plantean una situación de envejecimiento demográfico ya en proceso de agudización acelerada".

De los 11,2 millones de cubanos, 1,9 millones tienen más de 60 años (16,6%). En 2025 la población total será algo menor, pero los adultos serán 2,9 millones (26%). En 2006 y 2007, la población decreció en términos absolutos.

Hacia 2025 "el único grupo poblacional que en cualquiera de los escenarios previstos experimentará crecimiento será el de 60 años y más", lo que significará mayor carga sobre la población activa, una sobrecarga sobre la seguridad social, más servicios de geriatría y cambios en la estructura familiar, señala el estudio.
Ante esa realidad, los expertos recomiendan tratar de salvar el abismo entre una tecnología en renovación y una fuerza de trabajo que envejece, mediante la calificación y la readecuación de los puestos de trabajo.

También sugieren la aplicación de una política de estímulo a la fecundidad, sobre todo de la mujer trabajadora, así como potenciar los servicios de atención geriátrica, y el resto de la infraestructura relacionada con el adulto mayor.
Hace diez días, el Parlamento cubano aprobó una nueva ley que prolonga en cinco años la edad de jubilación (de 60 a 65 años los hombres, de 55 a 60 las mujeres), en busca de aumentar la fuerza laboral ante el envejecimiento de la población y la baja productividad.

lunes, 5 de enero de 2009

domingo, 4 de enero de 2009

El camino a tientas. Reflexiones en torno a la sombra


Dejarnos llevar hasta que nos chocamos bruscamente como un descuido.
El camino a tientas hace mención a la seguridad de saber que lo que te rodea no te hace daño, que es seguro...este es el principio de moverse en la oscuridad. Si no fuera así, sería mucho más difícil que la gente quiera no ir por la luz del sendero o por donde los faroles acogen insectos.
Haber...más claros todavía... la situación es el faro y la esquina. El ambiente ideal dice que el camino entero debe estar hitado por luces que no te dejen perder. Pero esto es posible únicamente cuando recorremos en reversa o en caminos ya recorridos porque si te enfrentas a alguien o algo nuevo, no existe camino, no existe recorrido, no existe un sendero claro. Es la aventura la que apremia.
Dejando un momento de lado al idealismo, vamos más allá. Cómo decía, es el faro y la esquina; las otras dos opciones son las de estar bajo el faro o la de estar cerca a la esquina. No se si sea mi idea pero cuando uno está bajo la luz, se le es difícil saber que es lo que se aproxima y da la impresión o el sentimiento intenso de que en cualquier momento puede salir alguien de la sombra.
Ondi oder jand, la esquina te binda un poco de luz porque la luz alumbra lo suficiente para dar valores a la escala de negros que conforma la sombra. Vamos al caso práctico...el alguien en tu vida (sin querer menospreciar a los algos "des-almados").
Éstos tienen luces o faros distintos en su vida, en sus gustos, etc...en fin...hay un atractivo que te hace seguir allí. Definitivamente no podemos pedir que el camino tenga todas las luces porque el camino en sí no ha sido trazado y por ende la luz, por más que esté próxima a ti, no te asegura que te caigas en un agujero o que tropieces o que pises mierda antes de llegar a ella......a eso es a lo que voy, debemos albergar la posibilidad de o el famoso + / - de error en el cálculo y confiar y confiar y buscar un palo para cuando no hay luz. (Valentía para salir de la luz y bastón para llegar a la próxima...convicción!)
No, no sé cómo prender la luz... si todavía me encuentro en el camino... pero puedo definitivamente buscar un bastón o quedarme quieto o armar un plan en el que por más que se caiga, uno se pueda levantar o apoyar.
La foto evidencia el ejemplo... la luz del fondo que todavía no es tan clara pero que alrededor de uno no causa miedo alguno. No lo causa. Porque nada a tu alrededor te va a dañar...nada.