jueves, 26 de marzo de 2009

laralaralaralaralara

los dientes de arriba, se cepillan hacia abajo... los dientes de abajo se cepillan hacia arriba.... y las muelitas...en forma circular...te lo recomienda colgata... laralaralaralaralalalalalaralara, te lo recomienda colgate... 

miércoles, 25 de marzo de 2009

Montaña

Si Mahoma no va a la montaña, Paco hace lo suyo. "Hey Hey My My", diría La Renga. O el Manolo recitaría "...Y estaré allí donde ya nada vale nada, hasta que algún día una dulce gitanilla, con mocos y pecas en la cara, limpie con su manga grasienta la suciedad que la sociedad pegó a mi alma; y volveré a ser un juguete reluciente de amor y de alegría". Enrique (el poeta), por otro lado, citaría alguna metáfora de la ausencia: "...tan llena de incohenrencia, asesina de la descencia y compinche de la apariencia..."

(- y tú??)
- Yo, Pucus?. Me preguntas a mí?...mmm... Mario, claró está:
"...He conservado intacto tu paisaje, pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla...sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hasta mí."

martes, 24 de marzo de 2009

F i n g e r s

De izquierda a derecha:
1)Destino, 2)Corazón (o Cordial), 3)Anular (o del Amor) y 4)Petit Yubitsume. Faltan: 5)pulgar (todo bien!).

Un poco de historia:
1) Los científicos descubren que es aquel que marca el camino de uno
2) Digitus medius en latín, aquel que está relacionado con los latidos de un ser humano
3) En Egipto se cree que tiene una arteria hasta el corazón
4) Que si porta anillos será por ser una persona abierta y cariñosa
5) Aventajado (evolutivamente hablando)

miércoles, 18 de marzo de 2009

Plutarco Hidalgo

"(-Por qué?)

Mira. En el inicio de los tiempos los dioses hicieron la tierra, el cielo, el fuego, el viento...y los animales. Y luego también crearon el hombre y la mujer. Y todos vivían felices. Pero uno de esos dioses era muy cabrón, y puso en los hombres: la envidia y la ambición.

Y después los otros dioses se dieron cuenta y castigaron a ese dios juguetón. Y sacaron, de la tierra, a los hombres ambiciosos. Pero acá abajo se les quedaron unos cuantos de los ambiciosos; y se hicieron más y más y más...y se quisieron adueñar de todo.Y engañaron a los hombres verdaderos, y les fueron quitando de poquito en poquito en poquito en poquito. Hasta que quisieron quitarles todo y los sacaron de sus bosques. 

Los hombres verdaderos vieron que eso no era justo y pidieron ayuda a los dioses; y los dioses les dijeron que pelearan ellos mismos, que su destino era luchar. Pero los ambiciosos eran muy fuertes, y los hombres verdaderos decidieron esperar. Y su tierra se llenó de obscuridad y se llenó de tristeza. 

(-Y luego?)

Y luego los hombres verdaderos regresaron a luchar por su tierra y sus bosques porque eran suyos. Porque lo dejaron sus abuelos para sus hijos y los hijos de sus hijos. Y eso mismo vamos a hacer nosotros: vamos a regresar!

(- y cuándo vamos a regresar? )

Cuando vengan tiempos buenos.

( - y cuándo van a venir? )

...prontro...pronto

( - cuándo? )

Algún día lo sabrás! " 

domingo, 15 de marzo de 2009

El silencio antes de Bach no existe

De qué callada manera, decía Pablo en una de sus composiciones sobre la rosa del jardín y el rosal principal del mes de abril. "Cual si fuera la primavera", y el pobre muriendo.

El silencio en las canciones. Cuánto lamentar que juguemos al escondite detrás de las palabras. Y cuanto agradecer que a través de ellas pero ya sin ellas, gane la comunicación el silencio.

En alguna ocasión se patentó una verdad (¿ es posible que las ideas sean patentadas ?, ¿ por qué siempre que viene un conjunto brillante de palabras ordenadas y con sentido, se debe considerar la posibilidad de que alguien más se ha adelantado ?. Parece una primicia compartida; siempre y cuando sea sincera, no?) que trata acerca de que para hablar bien hay que saber callar no menos bien. Lo inefable sólo cabe insinuarlo en el silencio.

Personalmente, acabo diciendo las cosas definidas por naturaleza como indecibles y, en consecuencia, dejo sin decir las otras. Aún así, no hay que temer que nos reprochen nuestro mutismo. Es muy conocido que la gente tiende a calificarse o evaluar su personalidad con algarábicos parámetros. No se diga cuando nos toca hablar del resto. Uy. Uy. 'La crueldad de los niños es infinita'.

Ahora que lo pienso, y ojalá sin compartir la primicia, ir a la esquina a pensar en lo que hiciste tiene algo de sabiduría. O por lo menos nos conforta saber que la producción de reflexiones no se verá mermada por estridencias carentes de estructura. Algún tiempo atrás, concluí que los silencios permiten retomar el rumbo, sin dejar que el tiempo que pase sea demasiado extenso, y así retomar geográfico-astral-polares posiciones pasadas para situarse en el punto en el que queremos continuar la melodía.

¿ A quien no le ha pasado que, sin paciencia alguna, conjuró el silencio, estrepitosamente, sólo por calificarlo de vacío o inexistente ?. Dichosos los que hacen silencio, porque de ellos será el cielo de los reinos.

Tanto como el sonido o más, el silencio debe tener un lugar privilegiado en la vida de cada cual como si fuera una partitura. Sin silencio no hay música. 'Una conversación deshilachada es peor que el silencio, un silencio compartido es mejor que la mudez'.

En el ruido como en el silencio puede producirse un intercambio y un enriquecimiento: el trasvase de una emoción, de un parecer, de una inteligencia. Las horas de sueño en conjunto nunca dejan de ser un tipo de comunicación; y en su modesto nivel de actividad mental, confortan el espíritu, alegran el corazón y despiertan un sentimiento de almohada fría en verano...una invitación a bailar. (Shall we?)

Further more, el silencio en ocasiones es la mejor conversación: El silencio elocuente. Ese que dice tanto sin decir nada, ese que se niega a hablar ahora, acentuado por el gemido discontinuo del viento y el contraste del agua. Agua cristalina y turbia al mismo tiempo, como la espuma en la cresta de las olas del mar, aquellas que sin su sonido no tienen razón de ser.

Al silencio habría que ponerle una calle, o un campo de fresas, o dejarlo ser, dejarlo ser, dejarlo ser. Aunque el silencio se empeñe en callar, se ha instalado aquí como una vieja amiga, en este sitio tan falto de él; y es así que uno, a veces impreciso y desaprobador de él, y a veces deseoso de que no calle, aunque lo quiera, lo invita a un americano.

Bienvenido al tren.